«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


14 de diciembre de 2017

EL PAPA EN SANTA MARTA: LOS ESCÁNDALOS HIEREN Y MATAN

(RV).- Los escándalos hieren los corazones y matan las esperanzas y las ilusiones. Lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el segundo lunes de noviembre.
“Es inevitable que surjan escándalos” – afirmó el Santo Padre – retomando las palabras de Jesús en el Evangelio propuesto por la liturgia del día, pero “ay de quien” a causa del cual se producen los escándalos. De donde nace la advertencia a sus discípulos: “¡Estén atentos a ustedes mismos!”
“Es decir, estén atentos a no escandalizar. El escándalo es malo porque el escándalo hiere, hiere la vulnerabilidad del pueblo de Dios y hiere la debilidad del pueblo de Dios. Y tantas veces estas heridas se llevan durante toda la vida. Además, el escándalo no sólo hiere, sino que es capaz de matar: matar esperanzas, matar ilusiones, matar familias, matar tantos corazones…”.
Estén atentos a ustedes mismos” es una admonición para todos – subrayó el Papa Francisco – especialmente para quienes se dicen cristianos pero viven como paganos. Éste es “el escándalo del pueblo de Dios”.
“Cuántos cristianos con su ejemplo alejan a la gente, con su incoherencia, con su propia incoherencia: la incoherencia de los cristianos es una de las armas más fáciles que tiene el diablo para debilitar al pueblo de Dios y para alejar al pueblo de Dios del Señor. Decir una cosa y hacer otra”.
Ésta es “la incoherencia” que provoca el escándalo y que hoy debe inducirnos a preguntarnos – dijo el Papa Bergoglio – “¿cómo es mi coherencia de vida? ¿Coherencia con el Evangelio, coherencia con el Señor?”. Y ofreció el ejemplo de los empresarios cristianos que no pagan lo justo y se sirven de la gente para enriquecerse, así como el escándalo de los pastores en la Iglesia que no se ocupan de sus ovejas y se alejan.
“Jesús nos dice que no se puede servir a dos Señores: a Dios y al dinero. Y cuando el pastor es uno apegado al dinero, escandaliza. La gente se escandaliza. El pastor apegado al dinero… Todo pastor debe preguntarse: ‘¿Cómo es mi amistad con el dinero? O el pastor que trata de escalar, la vanidad lo lleva a trepar, en lugar de ser manso y humilde, porque la mansedumbre y la humildad favorecen la cercanía al pueblo. O el pastor que se siente ‘un señor’, y manda a todos, orgulloso; y no el pastor servidor del pueblo de Dios...”.
El Papa Francisco concluyó su reflexión diciendo que “hoy puede ser una buena jornada para hacer un examen de conciencia sobre esto”. Y lo hizo formulado la pregunta: “¿Escandalizo o no, y cómo? De este modo dijo el Santo Padre podremos responder al Señor y acercarnos un poco más a Él”.
(María Fernanda Bernasconi - SPC).



PAPA: DEJARSE CONSOLAR POR EL SEÑOR, NO A QUEJAS NI RENCORES

El núcleo de la invitación que hizo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el segundo lunes de diciembre. El Santo Padre reflexionó sobre la Primera Lectura tomada del Profeta Isaías (Is 35, 1-10) en la que el Señor promete a su pueblo la consolación.
El Señor ha venido a consolarnos
“El Señor ha venido a consolarnos”, reafirmó el Papa. El mismo San Ignacio “nos dice que es bueno contemplar el oficio de consolador de Cristo “paragonándolo al modo con que algunos amigos consuelan a los demás. Y, después, basta pensar en la mañana de la Resurrección en el Evangelio de Lucas cuando Jesús se aparece a los apóstoles y era tanta la alegría que no podían creerlo. “Muchas veces – afirmó Francisco – el consuelo del Señornos parece una maravilla”.
“Pero no es fácil dejarse consolar; es más fácil consolar a los demás que dejarse consolar. Porque tantas veces nosotros estamos apegados a lo negativo, estamos apegados a la herida del pecado dentro de nosotros y, muchas veces, preferimos permanecer allí, solos, o sea en la cama, como aquel del Evangelio, aislados, allí, y no levantarnos. “Levántate” es la palabra de Jesús, siempre: “Levántate”.
El problema – explicó el Papa Bergoglio – es que en lo “negativo somos patrones”, porque tenemos dentro la herida del pecado mientras “en lo positivo somos mendicantes” y no nos gusta mendigar el consuelo.
Jonás: Premio Nobel de las quejas
Para explicar esto el Pontífice puso dos ejemplos: cuando se prefiere “el rencor” y “cocinamos nuestros sentimientos” en el caldo del resentimiento, cuando hay “un corazón amargo”, cuando nuestro tesoro es nuestra amargura. Su pensamiento fue al paralítico de la piscina de Siloé: 38 años con su amargura diciendo que cuando se movían las aguas, nadie lo ayudaba. “Para estos corazones es mejor lo amargo que lo dulce”. Tanta gente lo prefiere, notó Francisco: “Raíz amarga”, “que nos lleva con la memoria al pecado original. Y éste es precisamente un modo para no dejarse consolar.
También en las quejas hay cosas contradictorias
Después está la amargura que “siempre nos conduce a expresiones de quejas”: los hombres que se quejan ante Dios en lugar de alabarlo: quejas como música que acompaña la vida. El pensamiento del Papa se centró en Santa Teresa que decía: “Atención a la monja que dice: ‘Me han hecho una injusticia, me han hecho una cosa no razonable’”. Y después, aludió al profeta Jonás, a quien el Papa Francisco definió: “Premio Nobel de las quejas”. Huyó de Dios porque se lamentaba de que Dios le habría hecho algo. Después terminó ahogado y engullido por el pez y después volvió a la misión. Y en lugar de alegrarse por la conversión de la gente, se lamentaba porque Dios la salvaba. “También en las quejas hay cosas contradictorias”, añadió el Pontífice antes de relatar que había conocido a un buen sacerdote, pero que se quejaba de todo: “Tenía la característica de encontrar la mosca en la leche”:
“Era un buen sacerdote. Decían que en el confesionario era tan misericordioso, ya era anciano y sus compañeros de presbiterio decían cómo habría sido su muerte y cuando habría ido al cielo. Decían: “Lo primero que dirá a San Pedro, en lugar de saludarlo, es: ‘¿Dónde está el infierno?’. Siempre lo negativo. Y que San Pedro le mostraría el infierno. Y una vez visto…: ‘¿Pero cuántos condenados hay? - ‘Sólo uno’- ‘Ah, qué desastre la redención’… Siempre... sucede esto. Y ante la amargura, el rencor, las quejas, la palabra de la Iglesia de hoy es ‘coraje’, ‘coraje’”.
En efecto, Isaías invita al coraje porque Dios – recordó Francisco – “viene a salvarnos”. De manera que el pensamiento del Papa se dirigió el Evangelio del día (Lc 5, 17-26): cuando algunas personas van sobre el techo – porque había mucha gente – y bajan al paralítico para ponerlo delante de Jesús. No pensaron que estaban los escribas u otros, sino que sólo querían la curación de aquel hombre.
Dejarse consolar por el Señor
El Papa Francisco concluyó su homilía afirmando que el mensaje de la Liturgia del día es el de “dejarse consolar por el Señor”.
“Y no es fácil porque para dejarse consolar por el Señor debemos despojarnos de nuestros egoísmos, de aquellas cosas que son el propio tesoro, ya sea la amargura, o las quejas, o tantas cosas. Nos hará bien hoy, a cada uno de nosotros, hacer un examen de conciencia: ¿cómo es mi corazón? ¿Tengo alguna amargura allí? ¿Tengo alguna tristeza? ¿Cómo es mi lenguaje? ¿Es de alabanza a Dios, de belleza, o siempre de quejas? Y pedir al Señor la gracia del coraje, porque en el coraje Él viene a consolarnos. Y decir: Señor, ven a consolarnos”.




11 de diciembre de 2017

BOLETÍN DE NOTICIAS DE NOVIEMBRE DE 2017 - ENCUENTRO MUNDIAL DE FAMILIAS 2018

Bienvenido a nuestro boletín de noviembre para el Encuentro Mundial de las Familias 2018.Estamos encantados de traerte nuestras noticias y decirte cómo se preparan para el próximo evento de agosto. Tenemos registros que llegan diariamente, tanto para asistir al evento como para postularse como voluntario. Tenemos competencias, nuevos recursos, eventos y actualizaciones para compartir con usted. Por favor, consérvanos en tus oraciones mientras continuamos preparándonos para este evento.


GOLPEANDO EL MILESTONE DE REGISTRO 1000 °
A medida que nos acercamos a dar la bienvenida a personas de todo el mundo, nos complace anunciar que hemos superado el hito de registro número 1.000. Más de 1,200 personas ya se han registrado en Irlanda y en 40 países de todo el mundo, incluidos Albania, Argentina, Austria, Bahréin, Bélgica, Brasil, China, Inglaterra, Francia, Alemania, Libia, Nigeria, Pakistán, Perú, Qatar, Escocia, España, Uganda, EE. UU. Y Gales. Hemos estado en contacto con 838 grupos que tienen planes de traer más de 2,000 peregrinos adicionales que vendrán del exterior. La asistencia a todos los eventos de WMOF2018 requerirá un boleto y el número de personas registradas aumentará cada día. ¡Reserve ahora aquí!

Vea nuestro nuevo video donde Anne Griffin, gerente general de WMOF2018, explica cómo las personas pueden registrarse y obtener boletos para todos los eventos de WMOF2018.



INVITACIÓN PARA PRESENTAR UN DISEÑO DE VESTIMENTA PARA WMOF2018 

¿Te gustaría ver una de tus creaciones puestas por el Papa? ¿Cómo le gustaría tener uno de sus diseños en el corazón de un evento con una audiencia internacional de decenas de millones? Esta oportunidad está abierta para usted, ya que el Encuentro Mundial de las Familias 2018, celebrado en Dublín el próximo año, busca un diseño único e inspirador para las vestimentas que se utilizarán durante la semana de celebraciones que tendrá lugar del 21 al 26 de agosto de 2018. Leer más aquí.


¡VAMOS FAMILIA DE CHARLA! NUEVO PODCAST LANZADO POR LA REUNIÓN MUNDIAL DE FAMILIAS 2018

'Let's Talk Family' es el título del podcast semanal World Meeting of Families 2018, que presenta entrevistas y noticias sobre cómo se preparan para el World Meeting of Families 2018. El podcast también presenta discusiones sobre las alegrías y los desafíos de la vida familiar como viajamos hacia el evento del próximo año. El podcast es presentado por Brenda Drumm, Gerente de Medios y Comunicaciones de WMOF2018. Haga clic aquí para escuchar nuestros episodios semanales. 

RECURSOS ESCOLARES PARA PREPARARSE PARA WMOF2018

En asociación con el Encuentro Mundial de las Familias 2018, el Comité Directivo de la Semana de las Escuelas Católicas ha desarrollado un programa de catequesis de un año para las escuelas primarias y posprimarias católicas. El tema de este programa es Escuelas Católicas: llamadas a ser una familia de familias . El programa invita a las escuelas católicas a reflexionar y celebrar la relación que existe entre el hogar, la escuela y la parroquia a través de la participación en cuatro momentos subtemáticos de catequesis. Leer más aquí. 



                                    

NOTICIAS AMORIS
Mientras nos embarcamos en el viaje de preparación para WMOF2018, las parroquias de toda Irlanda se han sumergido en Amoris: ¡Hablemos de la familia! ¡Seamos Familia! Programa. Se envió un paquete de recursos a cada parroquia de la isla. El equipo de Amoris ha estado brindando capacitación a los facilitadores para entusiasmar y preparar a quienes dictarán las conversaciones parroquiales de seis sesiones y han desarrollado una serie de videos de capacitación. También hemos subido recursos para las Iniciativas Prácticas para Momentos Populares al sitio web dedicado de Amoris : www.amoris.ie 


8 de diciembre de 2017

ORACIÓN DEL PAPA EN EL DÍA DE LA INMACULADA: "SOMOS POBRES PECADORES PERO SIEMPRE TUS HIJOS"

Como es ya tradición, el Santo Padre llegó en torno a las 4:00 de la tarde a la plaza, sede de la embajada española ante la Santa Sede, abarrotada de fieles deseosos de compartir el momento de la oración del Papa y la entrega de la ofrenda floral al monumento de la Inmaculada, que reposa sobre una esbelta columna de aproximadamente 12 metros de altura.
 “Madre Inmaculada: por quinta vez me pongo a tus pies como obispo de Roma, para rendirte homenaje en nombre de todos los habitantes de esta ciudad”, dijo el Obispo de Roma.
“Queremos agradecerte por tu cuidado constante con el que nos acompañas en nuestro camino. El camino de las familias, parroquias, comunidades religiosas; el camino de aquellos que todos los días, a veces con dificultad, pasan por Roma para ir a trabajar; el camino de los enfermos, de los ancianos, de todos los pobres, de tantas personas que emigraron desde tierras de guerra y hambre”, añadió el Sucesor de Pedro agradeciendo la presencia materna, tierna y fuerte que encuentra el cristiano “tan pronto como dirige a Nuestra Señora, un pensamiento, una mirada o un fugaz Ave María”.
«Oh Madre, ayuda a esta ciudad a desarrollar los "anticuerpos" contra algunos virus de nuestros tiempos», prosiguió el Papa.
 «La indiferencia, que dice: “no me concierne”, la mala educación cívica que desprecia el bien común, el miedo al diferente y al extranjero; el conformismo disfrazado de transgresión, la hipocresía de acusar a los otros mientras se hacen las mismas cosas; la resignación a la degradación ambiental y ética; la explotación de tantos hombres y mujeres. Ayúdanos a rechazar estos y otros virus con los anticuerpos que provienen del Evangelio. Haz que tomemos el buen hábito de leer todos los días un pasaje del Evangelio, y siguiendo tu ejemplo, custodiemos la Palabra en el corazón, para que como buena semilla dé frutos en nuestras vidas».
En su oración, el Santo Padre también recordó el ejemplo de conversión acaecido hace 175 años en la Iglesia de San Andrea delle Fratte, a unos pocos metros de distancia de Plaza de España; cuando la Virgen tocó el corazón de Alfonso Ratisbonne, que en ese momento, de ateo y enemigo de la Iglesia pasó a ser cristiano.
 “A él te mostraste como una Madre de gracia y misericordia”, dijo Francisco.
«Concédenos también a nosotros, especialmente en las pruebas y en las tentaciones, fijar la mirada en tus manos abiertas que dejan caer sobre la tierra las gracias del Señor, y deshacernos de toda arrogancia orgullosa, para reconocernos como verdaderamente somos: pequeños y pobres pecadores, pero siempre tus hijos. Y así poner nuestra mano en la tuya para dejarnos llevar hasta Jesús, nuestro hermano y salvador, y hasta nuestro Padre Celestial, que nunca se cansa de esperarnos ni de perdonarnos cuando regresamos a Él.
¡Gracias, Oh Madre, porque siempre nos escuchas!

Bendice a la Iglesia de Roma, bendice a esta ciudad y al mundo entero. Amén», concluyó el Papa.

PAPA FRANCISCO: MARÍA ES EL ÚNICO OASIS SIEMPRE VERDE DE LA HUMANIDAD

 Texto completo de las palabras del Papa antes del rezo del Ángelus
«¡Queridos hermanos y hermanas buenos días y feliz fiesta!
Hoy contemplamos la belleza de María Inmaculada. El Evangelio, que narra el episodio de la Anunciación, nos ayuda a comprender lo que festejamos, sobre todo a través del saludo del ángel. Él se dirige a María con una palabra no fácil de traducir, que significa ‘colmada de gracia’, ‘creada por la gracia’, “llena de gracia” (Lc 1,28). Antes de llamarla María, la llama llena de gracia y así revela el nombre nuevo que Dios le ha dado y que es más apropiado para Ella que el que le dieron sus padres. También nosotros la llamamos así, en cada Ave María.
¿Qué quiere decir llena de gracia? Que María está llena de la presencia de Dios. Y si está enteramente habitada por Dios, no hay lugar en Ella para el pecado. Es una cosa extraordinaria, porque todo en el mundo, lamentablemente, está contaminado por el mal. Cada uno de nosotros, mirándose dentro, ve algunos lados oscuros. También los santos más grandes eran pecadores y todas las realidades, incluso las más bellas, están afectadas por el mal: todas, menos María. Ella es el único ‘oasis siempre verde’ de la humanidad, la única incontaminada, creada inmaculada para acoger plenamente, con su ‘sí’ a Dios que venía al mundo y comenzar así una historia nueva.
Cada vez que la reconocemos llena de gracia, le dirigimos el cumplido más grande, el mismo que le dirigió Dios. Un lindo cumplido que hacer a una señora es decirle con amabilidad, que demuestra una edad joven. Cuando le decimos a María llena de gracia, en cierto sentido también le decimos eso, a nivel más alto. En efecto, la reconocemos siempre joven, nunca envejecida por el pecado. Sólo hay una cosa que hace envejecer, envejecer interiormente: no es la edad, sino el pecado. El pecado envejece porque esclerotiza el corazón. Lo cierra, lo vuelve inerte, lo hace marchitar. Pero la llena de gracia está vacía de pecado. Entonces es siempre joven ‘más joven que el pecado’ es ‘la más joven del género humano’ (G Bernanos, Diario de un Cura Rural, II, 1088, p 175).
Hoy la Iglesia felicita a María llamándola toda bella, tota pulchra. Así como su juventud no está en su edad, tampoco su belleza consiste en lo exterior. María, como muestra el Evangelio hodierno, no sobresale en apariencia: de familia sencilla, vivía humildemente en Nazaret, un pueblito casi desconocido. Y no era famosa: aun cuando el ángel la visitó nadie lo supo, ese día no había ningún reportero. La Virgen no tuvo tampoco una vida acomodada, sino preocupaciones y temores: ‘se conturbó’ (v 29), dice el Evangelio, y, cuando el ángel ‘dejándola se fue’ (v 38), los problemas aumentaron.
Sin embargo, la llena de gracia ha vivido una vida bella. ¿Cuál era su secreto? Podemos percibirlo mirando nuevamente la escena de la Anunciación. En muchas pinturas, María está representada sentada ante el ángel con un pequeño libro en sus manos. Este libro es la Escritura. Así María solía escuchar a Dios y transcurrir su tiempo con Él. La Palabra de Dios era su secreto: cercana a su corazón, se hizo carne luego en su vientre. Permaneciendo con Dios, dialogando con Él en toda circunstancia, María hizo bella su vida. No la apariencia, no lo que pasa, sino el corazón tendido hacia Dios hace bella la vida. Miremos hoy con alegría a la llena de gracia. Pidámosle que nos ayude a permanecer jóvenes, diciendo ‘no’ al pecado, y a vivir una vida bella, diciendo sí’ a Dios.

5 de diciembre de 2017

MENSAJE DEL PAPA PARA LA 55 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Escuchar, discernir, vivir el llamado del Señor
Queridos hermanos y hermanas :
En octubre se celebrará la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se dedicará a los jóvenes, en particular a la relación entre los jóvenes, la fe y la vocación. En esa ocasión, tendremos la oportunidad de examinar cómo, en el centro de nuestra vida, está el llamado a la alegría que Dios nos dirige y cómo este es "el plan de Dios para hombres y mujeres de todos los tiempos" (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Juventud, fe y discernimiento vocacional, Introducción).
Esta es una buena noticia que se reenuncia enérgicamente en la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones: no estamos inmersos en el caso ni arrastrados por una serie de acontecimientos desordenados, sino, por el contrario, nuestra vida y nuestra presencia en el mundo. ¡el mundo es el fruto de una vocación divina!
Incluso en estos tiempos de inquietud, el Misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre viene a nuestro encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos polvorientos de nuestra vida y, aprovechando nuestra anhelo de nostalgia por amor y la felicidad, nos llama a la alegría. En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se trata de escuchar, discernir y vivir esta Palabra que nos llama desde arriba, y que, al tiempo que nos permite hacer dinero de nuestros talentos, sino que también nos hace instrumentos de salvación en el mundo y nos dirige a la plenitud de la felicidad.
Estos tres aspectos, la escucha, el discernimiento y la vida , también enmarcan el comienzo de la misión de Jesús, quien, después de los días de oración y lucha en el desierto, visita su sinagoga en Nazaret, y aquí escucha el Palabra, discierne el contenido de la misión que le confió el Padre y anuncia que se ha dado cuenta "hoy" (cf. Lc 4, 16-21).
Escuchar
El llamado del Señor -debe decirse de inmediato- no tiene la evidencia de una de las muchas cosas que podemos sentir, ver o tocar en nuestra experiencia diaria. Dios viene silenciosa y discretamente, sin imponer nuestra libertad. Entonces puede suceder que su voz permanezca sofocada por las muchas preocupaciones y solicitaciones que ocupan nuestra mente y nuestro corazón.
Entonces es necesario prepararse para escuchar profundamente su Palabra y su vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida cotidiana, aprender a leer los acontecimientos a través de los ojos de la fe y permanecer abierto a las sorpresas del Espíritu.
No podremos descubrir el llamado especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, si permanecemos cerrados en nosotros mismos, en nuestros hábitos y en la apatía de aquellos que desperdician sus vidas en el estrecho círculo de ellos mismos, perdiendo la oportunidad de soñar en grande y convertirse en el protagonista de esa historia única y original, que Dios quiere escribir con nosotros.
Jesús también fue llamado y enviado; para esto necesitaba reunirse en silencio, escuchó y leyó la Palabra en la sinagoga y, con la luz y el poder del Espíritu Santo, reveló plenamente su significado, refiriéndose a su propia persona y a la historia del pueblo de Israel .
Esta actitud hoy se vuelve cada vez más difícil, inmersa como estamos en una sociedad ruidosa, en el frenesí de la abundancia de estímulos e información que llena nuestros días. El ruido exterior, que a veces domina nuestras ciudades y barrios, a menudo corresponde a una dispersión interior y confusión, que no nos permite detenernos, saborear el gusto de la contemplación, reflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y trabajar, seguros de sí mismos. en el diseño reflexivo de Dios para nosotros, para trabajar un discernimiento fructífero.
Pero, como sabemos, el Reino de Dios viene en silencio y sin llamar la atención (cf. Lc 17,21), y se puede cosechar los gérmenes sólo cuando, como el profeta Elías, entramos en lo más profundo de nuestro espíritu, dejando que se abre al aliento imperceptible de la brisa divina (véase 1 Reyes 19 : 11-13).
Perspicaz
Al leer en la sinagoga de Nazaret, el pasaje del profeta Isaías, Jesús discernir el contenido de la misión para la que fue enviado y lo presentará a los que estaban esperando el Mesías: "El Espíritu del Señor está sobre mí; por esto me consagró con la unción y me envió a traer buenas nuevas a los pobres, a proclamar la liberación a los prisioneros y la vista a los ciegos; para liberar a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor "( Lc 4 : 18-19).
De la misma manera, cada uno de nosotros puede descubrir nuestra vocación solo a través del discernimiento espiritual, un "proceso por el cual la persona viene a hacer, en diálogo con el Señor y escuchando la voz del Espíritu, las elecciones fundamentales, a partir de ese momento". sobre el estado de la vida "(Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Juventud, fe y discernimiento vocacional , II, 2 ).
En particular, descubrimos que la vocación cristiana siempre tiene una dimensión profética. Como las Escrituras nos testifican, los profetas son enviados a las personas en situaciones de gran precariedad material y crisis espiritual y moral, para dirigir palabras de conversión, esperanza y consuelo en el nombre de Dios. Como un viento que levanta el polvo, el profeta perturba la tranquilidad falsa de la conciencia que ha olvidado la Palabra del Señor, discierne los acontecimientos a la luz de la promesa de Dios y ayuda a la gente a ver los signos del amanecer en la oscuridad de la historia.
Incluso hoy necesitamos tanto discernimiento y profecía; superar las tentaciones de la ideología y el fatalismo y descubrir, en la relación con el Señor, los lugares, las herramientas y las situaciones a través de las cuales nos llama. Todo cristiano debería ser capaz de desarrollar la capacidad de "leer en" la vida y comprender dónde y a qué lo llama el Señor para que sea un continuador de su misión.
Vivir
Por último, Jesús anunció la noticia en esta ocasión, que emocionarán y endurecer muchos otros: ha llegado el momento, y Él es el Mesías anunciado por Isaías, ungido para liberar a los cautivos, la vista a los ciegos y proclamar el amor misericordioso de Dios a cada criatura Precisamente "hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído" ( Lc 4:20), afirma Jesús.
La alegría del Evangelio, que nos abre a un encuentro con Dios y con nuestros hermanos y hermanas, no puede esperar a nuestra lentitud y pereza; no nos afecta si permanecemos frente a la ventana, con la excusa de esperar siempre un momento favorable; ni se hace por nosotros si no asumimos el riesgo de una elección hoy. La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es por el presente! Y cada uno de nosotros está llamado - a la vida laical en el matrimonio, al sacerdocio en el ministerio ordenado, o uno de consagración especial - para convertirse en un testigo del Señor, aquí y ahora.
De hecho, este "hoy" proclamado por Jesús nos asegura que Dios continúa "descendiendo" para salvar nuestra humanidad y participar en su misión. El Señor todavía llama a vivir con él e ir tras él en una relación de cercanía especial, a su servicio directo. Y si nos hace entender que nos llama a consagrarnos totalmente a su Reino, ¡no debemos temer! Es hermoso, y es una gran gracia, estar entera y definitivamente consagrado a Dios y al servicio de los hermanos.
El Señor continúa hoy llamando para seguirlo. No debemos esperar para ser perfectos para responder a nuestro generoso "aquí estoy", ni para asustarnos de nuestros límites y nuestros pecados, sino para recibir con un corazón abierto la voz del Señor. Escucharla, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y finalmente vivirla en el hoy que Dios nos da.
Maria Santísima, la joven de los suburbios, que ha escuchado, acogido y vivido la Palabra de Dios hecha carne, nos custodia y nos acompaña en nuestro viaje.
Desde el Vaticano, 3 de diciembre de 2017
Primer domingo de Adviento
Franciscus


3 de diciembre de 2017

ALOCUCIÓN DEL PAPA ANTES DEL REZO DEL ÁNGELUS DEL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy comenzamos el camino de Adviento, que culminará en la Navidad. El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo. Él regresará a nosotros en la fiesta de Navidad, cuando conmemoraremos su venida histórica en la humildad de la condición humana; pero Él viene dentro de nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo, y vendrá de nuevo al final de los tiempos «para juzgar a los vivos y los muertos». Por eso debemos estar siempre prevenidos y esperar al Señor con la esperanza de encontrarlo. La liturgia de hoy nos introduce precisamente en el sugestivo tema de la vigilia y de la espera.
En el Evangelio (Mc 13,33-37) Jesús exhorta a estar atentos y a velar, para estar listos para recibirlo en el momento del regreso. Nos dice: «Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo [...] para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo». (vv. 33-36).
La persona que está atenta es la que, en el ruido del mundo, no se deja llevar por la distracción o la superficialidad, sino vive en modo pleno y consciente, con una preocupación dirigida en primer lugar a los demás. Con esta actitud somos conscientes de las lágrimas y las necesidades del prójimo, y podemos captar también las capacidades y cualidades humanas y espirituales. La persona atenta se dirige luego también al mundo, tratando de contrarrestar la indiferencia y la crueldad en él, y alegrándose de los tesoros de belleza que también existen y que deben ser custodiados. Se trata de tener una mirada de comprensión para reconocer tanto las miserias y las pobrezas de los individuos y de la sociedad, como para reconocer la riqueza escondida en las pequeñas cosas de cada día, precisamente allí donde el Señor nos ha colocado.
La persona vigilante es aquella que acoge la invitación a velar, es decir, a no dejarse abrumar por el sueño del desánimo, la falta de esperanza, la decepción; y al mismo tiempo rechaza la solicitud de las tantas vanidades de las que desborda el mundo y detrás de las cuales, a veces, se sacrifican tiempo y serenidad personal y familiar. Es la experiencia dolorosa del pueblo de Israel, narrada por el profeta Isaías: Dios parecía haber dejado vagar su pueblo, lejos de sus caminos (cf. 63.17), pero esto era el resultado de la infidelidad del mismo pueblo (cf. 64,4b). También nosotros nos encontramos a menudo en esta situación de infidelidad a la llamada del Señor: Él nos muestra el camino bueno, el camino de la fe, el camino del amor, pero nosotros buscamos la felicidad en otra parte.

Ser atentos y vigilantes son los presupuestos para no seguir "vagando alejados de los caminos del Señor", perdidos en nuestros pecados y nuestras infidelidades; estar atentos y ser vigilantes, son las condiciones para permitir a Dios irrumpir en nuestras vidas, para restituirle significado y valor con su presencia llena de bondad y de ternura. María Santísima, modelo de espera de Dios e ícono de vigilancia, nos guíe hacia su Hijo Jesús, reavivando nuestro amor por él.