«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


28 de julio de 2016

EN EL SALUDO DE LA NOCHE, EL PAPA INVITA A LOS JÓVENES A "HACER RUIDO Y CREAR PUENTES"

Después del directo durante la fiesta de los italianos, saludó a los jóvenes desde la ventada del palacio arzobispal 

El Papa en Polonia - @Osservatore Romano


(ZENIT – Cracovia).- El papa Francisco fue recibido con un fuerte aplauso al aparecer en vídeo en directo durante la ‘Fiesta de los Italianos’ organizada, como es tradición, por los obispos de este país durante cada Jornada Mundial de la Juventud.

A través de las cámaras de TV 2000, el Papa saludó personalmente al concluir la jornada del miércoles, a los más de 90 mil jóvenes que vinieron a Cracovia desde toda Italia y que se reunieron en la explanada del santuario de la Divina Misericordia.

Respondió a tres de ellos, primero a una joven sobre el accidente de trenes que se registró en el sur de Italia, en Andria.  “Lo que te ha sucedido es una herida” respondió el Pontífice. “Lo que has sufrido no te permite estar bien”, y añadió que “la vida está llena de cicatrices”.

Así, le explicó que con estas cicatrices y con el recuerdo de los que no están más deberá tomar el tren cada día. Entretanto es necesario “ir hacia adelante con las cosas bellas y feas de la vida”. Francisco dirigió entonces su pensamiento a tantos jóvenes que “no son capaces de llevar adelante la propia vida, y que se dejan arruinar por las drogas”.

El obispo de Roma animó también a Andrea, una joven de 15 años, que llegó a Italia hace seis años y que sus compañeros se burlaban de ella porque no sabía hablar bien el italiano. Una situación que llevó a la joven a pensar incluso en el suicidio.

“Un problema muy común entre los adultos y niños” dijo el Papa es “la crueldad”. Una actitud que está en la base de todas las guerras, que también pueden tenerla los niños, “que hiere, como en tu caso, la dignidad y la nacionalidad”. Es un tipo de terrorismo que destruye, pero que no destruye a quien lanza la bomba, dijo.

“Tú has elegido el camino justo, el del silencio y de la paciencia” le dijo a la joven que lamentaba su incapacidad de perdonar. Y al mismo tiempo, señaló Francisco, hay que evitar “responder con otras cosas feas”. Como Jesús, que era “manso de corazón”.

Un tercer joven le planteó al Papa el odio del atentado de Múnich. A lo que respondió: “La paz construye puentes, el odio murallas”. Y “cuando hay puentes, el odio puede ser desplazado porque yo puedo escuchar al otro, hablar con el otro”. Cuando le das la mano a un amigo construyes un puente humano, cuando lo golpeas construyes un muro, dijo. E invitó a los miles de jóvenes a que se tomen de la mano, para “crear puentes humanos”.

Pocos minutos después el Papa se asomó a la ventana del arzobispado de Cracovia. También es esta una cita fija en la JMJ, que nació espontáneamente como gesto de cariño de los jóvenes hacia el sucesor de Pedro.

Recibido por los coros de ‘viva el Papa’, Francisco les dijo: “Les veo con mucho entusiasmo y alegría”, si bien quiso recordar a un joven de 22 años, Maciej Ciešla, voluntario de la JMJ que falleció de cáncer el mes pasado. El mismo que había dibujado las banderas e imágenes de los santos patronos de la Jornada y en este trabajo había reencontrado su fe. Quería llegar hasta la fecha de la JMJ, pero se fue el 2 de julio. “Les ha hecho un gran bien a todos” recordó. E invitó a guardar un minuto de silencio por él.

“Alguien podrá pensar –subrayó el Papa– que este joven nos arruina la noche. Pero es la verdad y tenemos que acostumbrarnos a las cosas buenas y feas, así es la vida queridos jóvenes”. Y pidió “un aplauso” para este amigo que un día encontraremos.

Y citando al papa Wojtyla, concluyó: “No tengan miedo, Dios es grande. Dios es bueno”. Y al despedirse les recomendó: “Ahora los saludo, mañana nos vemos”. Y añadió que el deber de los jóvenes es el de “hacer ruido toda la noche…”. “Y hagan ver la alegría cristiana, la alegría que el Señor da de ser una comunidad que sigue a Jesús”.

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